Navidad en la Empresa


Los 10 errores más comunes en la cena de Navidad de la empresa

No te pierdas el decálogo de los 10 errores más comunes en las cenas de Navidad elaborado por Ana Iglesias, del Equipo Kapta.
 


Organizar la cena de Navidad de la empresa puede suponer más de un quebradero de cabeza para el organizador.

Ana Iglesias, directora de operaciones del Equipo Kapta, sabe bien lo que significa la planificación de este tipo de eventos y ha elaborado un pequeño decálogo con los 10 errores que ella considera más comunes.


Los 10 errores en la organización de una fiesta de navidad en la empresa:


  • 1Usar el discurso durante la fiesta de navidad para anunciar malas noticias. Aunque parezca increíble, el presidente de una gran promotora inmobiliaria utilizó su discurso en la comida de navidad para anunciar a todos sus empleados que en enero se haría un recorte del 30% de la plantilla. ¿Alguien cree que los empleados disfrutaron de la fiesta?
    2Rebajar la calidad de la celebración a niveles ridículos. La multinacional discográfica que celebraba estupendas cenas-concierto en distintos sitios de Madrid, decidió que ese año sólo invitarían a una copa en un Cañas y Tapas. Seamos serios, a veces es mejor no hacer nada que hacer algo que puede resultar incluso insultante, sobre todo si el empleado no tiene la sensación de que la empresa haya hecho un esfuerzo notable en recortar gastos durante el año.
    3Dar por sentado lo que le gusta a la gente. Aquella empresa en la que la mayor parte de sus empleados eran fuerza de ventas y repartidores celebró la cena en un estupendo y fino restaurante de reputado chef: una sucesión de chupitos, cucharillas y demás puñetitas adornadas con alfalfa en enormes platos blancos salpicados artísticamente con la reducción balsámica de turno. Desastre total: la gran mayoría habría valorado mucho más disfrutar de un buen chuletón en un buen asador. Pasar un cuestionario de satisfacción tras la fiesta puede ahorrar tiempo y dinero, y ayudarnos a acertar la próxima vez.
    4No calcular bien los gastos totales. La empresa que por ahorrar en el menú decidió celebrar la fiesta en un hotel en medio de la nada cercano a Barajas, vio cómo la factura se disparó por los gastos en taxi (que tradicionalmente pagaba la empresa): los empleados usaron este medio de transporte ya que no había metro, iban a beber hasta morir, y no sabían dónde estaba realmente ese hotel del que nunca habían oído hablar. La mayor parte de ellos, por cierto, vivían en la zona sur de Madrid.
    5Celebrar la fiesta en la propia empresa. Aunque la intención puede ser buena, ésta no es una buena opción. Es muy fácil que los empleados no se sientan tan cómodos como lo harían estando en un terreno “neutral”, y en cualquier caso la jerarquía laboral seguiría estando patente, lo que se difumina sensiblemente cuando la celebración se hace extramuros.
    6Organizar la fiesta desde la empresa cuando se trata de grandes presupuestos. La contratación de un profesional de eventos será sin duda una inversión antes que un gasto, pues dispondrá de numerosos recursos, mayor capacidad de negociación de precios, y una visión más competente y global del evento. Sin olvidar, desde luego, que no tendremos a los empleados ocupando su tiempo laboral en la organización de la fiesta.
    7No supervisar la calidad y cantidad en el menú. ¿Cuántas veces no hemos oído quejas sobre tal o cual fiesta celebrada en una discoteca “cool”, que sirvió una comida penosa y escasa, y se dedicó a distribuir alcohol como si fuera agua? Hay que dejar por escrito todo lo que se va a servir, y supervisar en cocina, antes de que la comida salga a la sala, que las cantidades y calidades que se han preparado son las acordadas. La comida no representa el éxito de una fiesta, pero sí puede representar el fracaso de la misma.
    8No incluir una actividad participativa. En la mayoría de las fiestas en las que tras la comida sólo hay una pista de baile, un DJ y barra libre, la gente se limita a beber una copa tras otra y a moverse ligeramente en la pista. Vaya diversión. Es más que interesante incluir una actividad participativa, en la que se mezclen empleados que no tienen mucha relación por estar en departamentos diferentes, y que combine la cooperación con la diversión.
    9Improvisar. Es muy peligroso esperar hasta el último minuto, y montar cualquier plan sobre la marcha. Se ha de tomar el tiempo necesario para planear un evento que sea a la vez divertido y bien organizado. La improvisación funciona para una fiesta de departamento, pero si se ha de incluir a toda la compañía, es necesaria una buena planificación. No importa lo grande o pequeña que sea la empresa, si no se planifica, se notará.
    10No comunicar adecuadamente. Esto significa elegir una fecha adecuada (será necesario ver con RR.HH. las vacaciones de los trabajadores, y con los directores si existen viajes o reuniones importantes), comunicarla con tiempo (y tiempo es semanas de antelación), y facilitar toda la información necesaria a la vez, como día, hora, dirección, carácter de la fiesta, programa de la misma, etc.

 

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